Histórico: el criador más importante del mundo compró un toro con sangre argentina y pagó US$ 270.000 por la mitad del animal

En el remate de Coleman, en Montana, Kelly Schaff adquirió el 50% de un reproductor hijo de “Palermo”, un toro con sangre argentina; el negocio validó en US$540.000 al animal y marca un nuevo hito para la proyección internacional de la ganadería argentina.

En uno de los remates más influyentes de los Estados Unidos, la  genética Angus argentina logró un reconocimiento histórico. En la subasta de Coleman Angus Ranch, en Montana, Kelly Schaffreferente global de la raza y dueño de Schaff’s Angus Valley, pagó US$270.000 por el 50% de un toro hijo de un reproductor argentino. El valor total del animal fue convalidado en US$540.000.

Venta histórica de un toro con sangre argentina

Santiago Debernardi, asesor ganadero y especialista en genética, compartió su mirada en un video que rápidamente circuló en el ambiente. «Fue un golazo».

Según relató, el toro vendido era hijo de “Palermo”un reproductor argentino nacido de un embrión con sangre de Serrucho y de La Rubeta que había viajado a Norteamérica. “Ustedes se dan cuenta lo que está pasando”, planteó, al destacar que la genética argentina no solo había llegado a un establecimiento de peso como Coleman, sino que ahora quedaba en manos de quien “marca tendencia” en la raza a nivel global.

Detrás de ese hito hay una historia que fue reconstruida por el Diario La Nación y que aporta dimensión al logro. Carlos Fernández, director de la Asociación Argentina de Angus y titular de la cabaña La Rubeta, explicó a ese medio que los embriones se vendieron a un criador estadounidense y, debido a las restricciones sanitarias  que impiden el ingreso directo desde la Argentina, debieron implantarse en Canadá para luego cruzar a Estados Unidos. De ese proceso nacieron toros que hoy están produciendo en rodeos de punta y cuya descendencia comenzó a sobresalir en los principales remates.

“Con tan poquita genética nuestra estar pegando tan fuerte allá es muy importante”, señaló Fernández a La Nación, al subrayar que el impacto es mayor si se tiene en cuenta el volumen todavía limitado de sangre argentina en ese mercado.

Para Debernardi, que viaja desde hace 17 años a Estados Unidos para recorrer cabañas y subastas, lo que deslumbró a los norteamericanos fue encontrar toros que mantienen el alto potencial de crecimiento que ellos exigen, pero que aportan el tamaño moderado, la adaptabilidad y la “belleza racial” (fenotipo) que caracteriza al biotipo argentino.

“En Estados Unidos no son románticos a la hora de comprar, son más de los números. Si un animal tiene buenos índices genéticos se vende bien, si no, no. Estos animales de la Argentina pudieron ser muy competitivos en un mundo liderado por los datos duros, demostrando que siguen teniendo el físico y la belleza racial. Esa conjunción fue la que hizo la diferencia”, detalló Debernardi.

Para el experto en genética, la clave no es solamente haber llegado al mercado estadounidense, sino haber sido validados por sus principales referentes. “Una cosa es mandar embriones y que nazcan animales y otra muy distinta es que los criadores que marcan tendencia digan: ‘yo quiero esto para fortalecer mis planteles’”, argumentó

En el remate de Duff Cattle Company, en Oklahoma, los toros con sangre argentina también se destacaron y lograron muy buenas ventas, lo que dejó en claro el interés por esta genética en la ganadería estadounidense.

“Con los toros, lo interesante es que van a centros genéticos americanos y esto tiene un potencial mucho más fuerte vía inseminación artificial para potenciar gran parte del rodeo estadounidense. Estamos en el mejor momento de los últimos 20 años. Hay trabajo de décadas detrás de esto. Ahora el desafío es aprovechar esta punta para seguir mostrando lo que vale la genética argentina”, destacó Fernández a La Nación.